Suscribir RSS
Día 8: Serengueti Jun 20

Nos levantamos temprano, hoy nos toca intentar ir al encuentro de la Gran Migración, ya sabeis que una enorme cantidad de ñus y cebras se desplazan del Serengueti a Masai Mara en estas fechas, para volver más tarde haciendo el recorrido inverso, siempre en busca de pastos verdes. En estas fechas ya se encuentran bastante al norte, pero tenemos la esperanza de encontrarnos con la cola de la migración.

Así que desayunamos y volvemos a subir al camión sabiendo que vamos a tener una buena paliza por delante. Durante la noche habíamos divisado en las montañas un llamativo incendio y ahora estábamos pasando justo al lado de él. Antiguamente, la propia naturaleza, o los masais provocaban fuegos para revitalizar los pastos. Hoy en día los rangers son los encargados de provocar esos incendios de forma intencionada. La ceniza es un excelente abono y los pastos están acostumbrados a recuperarse rápidamente pues sus raices quedan intactas ante el paso rápido del fuego.

De camino hacia el río Grumeti, donde esperamos encontrar a los ñus y cebras, nos topamos con ejemplares solitarios condenados a una muerte segura, jirafas con crías, jabalíes verrugosos, waterbucks, topis,… En fin, esto es el Serengueti. Algo menos poético, pero que nos recuerda donde estamos, es ver una bandada de buitres dando cuenta del cadáver de un búfalo a escasos metros del camión. La imagen (y el olor) no es muy agradables desde luego.

Jirafa con cría

Jirafa con cría

Buitres con búfalo

Buitres con búfalo

Cuando más tranquilos estábamos, David nos suelta algo del estilo: ¡La hora tsé-tsé!. Y efectivamente cada vez que el camión aminora un poco la velocidad nos invaden decenas de moscas ávidas de picarnos. Eso sí es un espectáculo: Todos con zapatillas en las manos pegándonos unos a otros para matarlas antes de ser picados. Sigo pensando que dolían más los golpes que las picadas.

Guepardos de caza

Guepardos de caza

Y a medio camino, tenemos la sorpresa del día. Unos 4×4 están parados en el camino lo que indica que algo están observando. Nos colocamos junto a ellos (en realidad da igual donde se coloque el camión de Kananga, porque con su altura siempre goza de las mejores vistas, jeje). Efectivamente, David nos avisa que a lo lejos se distinguen  5 guepardos, y para ser más exactos una madre y 4 cachorros de una cierta edad, casi tan grandes como su madre. El guía nos explica que la madre debe ser una experta cazadora para haber sacado adelante a esos 4 cachorros.

Los guepardos caminan en fila, con la madre delante y la mirada fija al horizonte, sabemos que deben andar tras una presa. En un instante, lo que todo el mundo desea ver: los guepardos arrancan a la carrera (ya sabeis que es el animal terrestre más rápido) tras una gacela de Thompson. El espectáculo es impresionante, la polvareda que se levanta, la velocidad, la agilidad de los felinos… La madre consigue aislar a la gacela del resto, pero no la caza: deja que los cachorros aprendan a hacerlo. Y así asistimos a una escena de caza de media hora larga, viendo como los cachorros aprenden a cazar mientras la madre asiste a lo que sucede. Uno no sabe que pensar en ese momento: da tristeza pensar en la gacela, te admira la actitud de la madre guepardo, te impresiona el espectáculo de ver a 4 guepardos correr por la sabana… Finalmente la madre decide intervenir para rematar a la gacela, pues los cachorros todavía no sabían hacerlo y se limitaban a jugar. Tras llevar la presa bajo las acacias, la madre descansa vigilando mientras los cachorros empiezan a disfrutar de su premio.

Guepardo caza gacela

Guepardo caza gacela

Cachorros de guepardo aprendiendo

Cachorros de guepardo aprendiendo

Guepardos cazando

Guepardos cazando

Guepardos cazando

Guepardos cazando

Nos sentimos afortunados, ver una escena de caza es difícil, pero ver algo como lo que hemos presenciado es extremadamente difícil. El propio guía estaba emocionado.

Seguimos nuestro camino, ya casi habíamos olvidado lo que íbamos a buscar, hasta que por fin empezamos a encontrar cientos o miles de ñús y cebras migrando hacia el norte, algún guepardo descansando bajo la sombra de una acacia,…

Pelea entre ñus

Pelea entre ñus

Guepardo a la sombra

Guepardo a la sombra

Hacemos una pequeña parada para comer, al lado del río Grumeti infectado de enormes cocodrilos, (y lo de enormes no es una licencia poética) y cruzamos el río sobre un puente colgante algo inestable. Ver los cocodrilos pasar por debajo no ayudaba a cruzar tranquilo :P.

Puente río Grumeti

Puente río Grumeti

Cocodrilo río Grumeti

Cocodrilo río Grumeti

Elefantes y cebras

Elefantes y cebras

Justo despues de comer, encontramos lo que bautizamos ‘el arca de noé‘.

Una zona donde había tal cantidad de animales, tan variados y tan juntos y mezclados que era imposible saber a donde mirar: un grupo de unos 25 elefantes, cebras y ñus caminando por todas partes, babuinos con crías, mangostas correteando y alejándose del resto de animales, cocodrilos, hipopótamos, impalas, dik-diks, buitres a la espera de conseguir carroña, cigüeñas, calaos, gallinas de guinea…

Vamos, toda una exposición de fauna africana a nuestro alrededor.

Mangostas en Serengueti

Mangostas en Serengueti

Babuinos

Babuinos

Leona con presa

Leona con presa

Un poco más adelante, bajo la sombra de unos arbustos y al lado del río Grumeti, una leona está devorando un ñu. Podemos oir como come, arranca la piel y despedaza los huesos, y ver su cara ensangrentada.

Seguimos la ruta y vemos algunos ñus y cebras cruzando el río por la parte menos caudalosa y muchos otros que ya lo han cruzado y se disponen a seguir hacia el norte. Ya no es posible ver escenas donde los ñus atraviesan un río lleno de cocodrilos pues el río ha perdido buena parte de su cauce y los cocodrilos probablemente ya tienen reservas hasta el año siguiente.

Grumeti, Gran Migración

Grumeti, Gran Migración

Gran Migración del Serengueti

Gran Migración del Serengueti

Leona bebiendo

Leona bebiendo

Volvemos por nuestro camino hasta el lugar donde la leona estaba devorando su presa y observamos que un hipopótamo (terriblemente territoriales) ha decidido que no quiere a una leona en sus alrededores. Un hipopótamo es capaz de auyentar a una leona, e incluso hacerla abandonar su presa, sin demasiados problemas y encontramos a la leona resiganada bebiendo en el río. Alrededor nuestro, podemos ver alguna colonia de agapornis fischeri, volando, descansando en los árboles o bebiendo en el río.

Despues de un día tan completo se nos ha hecho tardísimo y tenemos que volver rápido pues debemos estar en el campamento antes de las 6-7 de la tarde. Llegamos de nuevo al atardecer, a tiempo para disfrutar de la puesta de Sol bebiendo una de las bastante decentes cervezas tanzanas. Despues de la correspondiente ducha tuvimos una excelente cena a base de pizzas y carne a la brasa, mmmm.

Puesta de Sol

Puesta de Sol

Una vez estamos con el estómago lleno, sentados alrededor del fuego bajo la noche africana, oimos un ruido gutural algo raro, y uno de los tanzanos del campamento grita ¡Simba! lo que viene a significar ¡león! y ya nos veis a todos más o menos rápidos, más o menos nerviosos en dirección al camión para ponernos a salvo… Hasta que subimos a él y los dfg$%fgsf esos se descojonaban desde abajo. Por cierto, a los tanzanos de noche solo se les ve cuando se ríen. Vaya piños que tienen. Tras el ‘incidente’ celebramos con danzas y un pastel el cumpleaños de Aida… Una noche divertida y movidita.

Antes de irnos a dormir tuvimos oportunidad de oir, de verdad, los rugidos de algún león y alguna hiena. Por cierto, una persona del grupo, Álvaro, consiguió una imitación bastante exacta del sonido del león.

Buenas noches :P

Compártelo:
  • Digg
  • Sphinn
  • del.icio.us
  • Facebook
  • Mixx
  • Google
  • BarraPunto
  • BlogMemes Sp
  • Meneame
  • Technorati
Puedes seguir los comentarios de esta entrada gracias a RSS 2.0. Puedes dejar un comentario, o trackback de tu propio sitio.
Deja un comentario » Identificarse